jueves, 29 de septiembre de 2016

Ni hablar mujer trais puñal

Han pasado unos cuantos días, la caída no fue grave. Todavía no me río de ello. Conservo el grito que pegué en mis oídos junto con unos cuantos moretones en el brazo derecho y dolor en los dedos todos. Esta vez dolió más que tus palabras dichas sin dejo de misericordia. ¡Ay dolor! Me alegro no estuviera La Bella, se habría llevado un susto tremendo. De vez en cuando conviene aterrizar para ver qué tan firme es el suelo que piso. Dicen que después de una caída hay que levantarse de inmediato, sacudirse el polvo y seguir adelante. No pasó nada. Del dicho al hecho... Me quedé un rato tirada bañada en lágrimas, esperando una mano que me ayudara a ponerme en pie pero no había nadie. Desde abajo pude ver a Babo Alejandro ladrar desaforadamente. Pinche perrito ayúdame, ¿ya ves cómo eres? El chihuahua joven no entendía qué carajos hacía yo en el piso. Como sea, me duele todo. Y ya, nomás escribí para darle un poco de vida a mis letras color moretón. Ay, no digas más. los silencios parlotean más que las inciertas despedidas. Septiembre, neblinas, lluvia constante, melancolía nata. Época ideal de los renegados del clima caluroso. ¡Me caí! Snif. ¡Azotó la res! (me río para mis adentros). ¿Dices que me vas a cuidar más? ¡Ay amor ya no me quieras tanto! Ay amor olvídate de mi. Byecito.









viernes, 23 de septiembre de 2016

Los pasados de moda


Un dispositivo en la cabeza como pequeño casco o diadema emitiendo estímulos cada cierto tiempo a mi cerebro para caminar sin paralizarme. Lentes especiales con rayo láser facilitando la marcha cuando vaya por la calle, -lástima no sea de tu brazo-, Un guante dando estímulos para no temblar. Cuchara con mango especial permitiendo la comida llegue a la boca sin derramar una sola gota. ¡No más manchas en la ropa Florecilla de amor!

Zapatos especiales trabajando los estímulos para evitar la rigidez. Operación del cerebro para volverme a la normalidad en un 80 o 90 por ciento sin quitar el riesgo de quedar "tontita" el resto de la vida. De eso ni hablar, mi cerebro trabaja a marchas forzadas para no vivir en desatino. Con todos esos artilugios y más que olvido me convertiría en una especie de robocop.

Echo una ojeada a la vida ahora que estoy despierta, quiero decir en mis cinco sentidos. Mantengo los silencios con base en un esfuerzo por acallar todo eso que quiero decir pero que pocos están interesados en escuchar. Seamos honestos, la hipocresía es una forma de violencia no manifiesta. ¿A quién le gusta oír lamentos y quejas contra la perra vida -no te sulfures Emilio es pa' darle sabor al texto- que ni siendo tanto tocó vivir?

La cabeza semivacía. Voy ligera de equipaje en el tren de no hay marcha atrás. Vivo los últimos de mis instantes, pocos o muchos igual da. Desecho recuerdos como barata de verano. Administro muy pero muy requetebién lo que quiero guardar en la memoria ocupada casi por Natalia. Con ella al lado el aprendizaje es constante. Tiene un genio de la patada pero cuenta con el plus de su sonrisa y don de gentes.
En la calle la saludan más que a mi. En honor a la verdad no se me acerca ni el perro. Mientras menos visible mejor. Así no me preocupa el rumbo que tome mi pelo ni que nadie descubra la ternura ignota de mi mirada o si traigo el ceño equivocado.
No deja de asombrarme la capacidad que tiene Natalia para sonreír, la misma que tengo yo para no hacerlo. No puedo sonreír a quien no conozco ¿habrase visto tal pesadez?

Y bueno...

Decían los viejos, ancianos, rucos, los pasados de moda de mi pueblo -es un decir porque yo ni de pueblo soy- que los padres pagan con los hijos lo que hacemos a los nuestros pero los expertos nunca dijeron nada de los nietos.

Dios o quién sea me mandó a Natalia para practicar la paciencia. Me mantiene todo el tiempo ocupada. Cuando estoy despierta -la mitad del tiempo- peleamos, discutimos, vociferamos terminando abrazadas diciéndonos palabras de amor eterno. Nadamás no me aprietes porque tienes mucha fuerza.

Siempre estarás en mi corazón abuela.

Cuando logro estar sentada permaneciendo despierta, el mundo puede girar al revés sin que me altere un ápice su mediana redondez. ¿A quién le importa si has dejado de quererme o si mi nombre te dice nada?

pero...

Los científicos deberían de crear un dispositivo para despertar al abuelo o abuela con un pinchazo entre ceja, oreja y media madre antes de que los nietos hagan una travesura como cortarse el pelo que cae sobre la frente y no deja ver nada abue. Amansar a base de caricias una catarina al punto de quedarse quietecita quietecita sin entender porqué ya no vuela o jalarle la cola al gato arisco.

Más que todos los dispositivos para tener una vida mejor me gustaría estar siempre alerta y no perder de vista a Natalia. Enseñarle a disfrutar la vida según yo aunque a veces y sin querer -lo jurito por mi Alter Ego- que no puedo evitar que aprenda lo que no debe.

-¡P*ta madre!

-¿Qué dijiste Natalia?

-Perdón pa' se me salió, no lo quise decir.

-Esas son palabras tuyas Flor

-Gulp-



















miércoles, 14 de septiembre de 2016

Después del trece sigue el catorce

Amanecí de buen humor amando peligrosamente a todo el mundo. Esto no puede ser. Algo me pasa. Debe ser una pesadilla. Los somníferos hacen su efecto. Duermo placenteramente. El mundo no puede ser tan hermoso. Pellízquenme o algo. Despiértenme o así. Esto no puede ser real. Los gruñones no son bienvenidos en ningún lugar.







No quiero hacerte mi ídolo porque los ídolos tienden a romperse y no quiero que te me rompas.

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón
de sol escondido
y mil silencios largos.
Es beso de agua
y luz de ciegos
en el desierto diario.
La leo y me leo.
La leo y la siento.
La leo y la quiero.
Vamos de la mano
desconocidos
y alejados
por los caminos
rotos y astillados
de la vida cansada
y del tiempo huraño.
Refunfuñamos por todo
y hasta en el infierno
tienen miedo
de que un día aciago
lleguen nuestros pasos.
Chocamos con mil horas
arañamos las rutinas
odiamos la compasión
nos dan risa los ángeles
y mucha pena los diablos.
Nos cansa todo
y más que nada
el resto de los humanos.
A veces herviríamos
a los que nos rodean
y otras daríamos la vida
por hacer reír a un chavo.
La Malque es un corazón
de sol escondido
y mil silencios largos.

Toro Salvaje

Porque me dejo querer por ti