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domingo, 3 de diciembre de 2017

Se dice de mi...

*Dicen que he sido hipocondríaca. Juraría por todos los diablos menores y mayores que nunca he fingido nada. Quejidos, lamentos, ayes de dolor son genuinos. Si no me creen es problema suyo no mío. *Dicen de mi lo cierto. Soy enojona. Lo acepto ¿Qué con eso? Tanto recalqué en ello que se hizo verdad. Yo me lo creí. Lo creo. *Tengo un corazón rodeado de espinas. No vaya a ser que quiera algún loco entrar en él y luego qué hago. *Soy inteligente, divina, bella. Tengo una mata de pelo envidiada (por nadie). Tengo tres amores platónicos y un inmortal firmado de puño y letra. *Se dice de mi que mi caparazón es muy duro. Nada que ver. La sinceridad es la llave. *Dicen de mi que soy rara. Ash nomás porque detesto las fiestas, la alegría. Los tumultos. Me ahoga la gente. Rara como una flor en el desierto. *Me gusta la comida chatarra. El tequila con sal, limón y pegadito a mi costado un Barry enamorado. Siempre he querido ser incluida en alguna charla de hombres. En la que tanto ríen y se dan palmaditas y son felices genuinos pero cuando logro acercarme callan todos a la espera de saber qué hago ahí entre tanto ser masculino. Cuando veo que el silencio permea doy la vuelta y me voy. ¿Y ellos? Ah pues comienzan de nuevo con sus risas. Blah no importa al fin que ni me interesa saber de qué hablaban. *Dicen de mi que soy extraña. Los grupos de mujeres no me llaman la atención por simple hecho de no saber qué decir. Trabajadoras, solteras, exitosas. ¿Dónde quepo? ¿De qué hablo? ¿Del precio de los chiles? Pos no. En el mundo actual las antiguas amas de casa cien por ciento genuinas son especie en extinción. No comprendo como alguien pueda estar muy feliz metidita en su casa esperando al marido y los hijos. ¡Ya vine vieja! ¡Ya me voy vieja! *Me construí un vestido de "nadie me quiere" para ahuyentar a los depredadores de sentimientos femeninos. Ser lastimada del alma duele como uña enterrada en el dedo gordo del pie derecho. *Dicen que soy extraña porque "platico" con gente detrás del monitor. Y si. Todo lo virtual tiene un toque de locura. Rarezas habituales en un mundo de tecnología. *Convivo con chihuahuas, tres loros, un gato y mi familia. Todos vivimos una locura demencial -¿Hay otra?- juntos pero no revueltos. Cada uno en su casa y "Dios en la de todos". A estas alturas Dios debe estar loco, sordo o muerto. *Dicen que no soy la única que sufre. Claro que no ¿Se imaginan si todos fuésemos felices? El cielo sería la sucursal del infierno. *Dice el señor vendedor de artilugios para brujas que tengo actitud. Salgo a la calle sin ayuda, sonrío , escribo. En fin que el pp no me vence como a su hermana. Enferma de algo parecido al pp. Siempre deprimida y triste. No sale de su casa. Él no se casó por cuidarla. Eso es muy feo señores. Destrozar la vida de otros por no saber como actuar ante algo tan nefasto como una enfermedad neurodegenerativa. *Dicen que soy paranoica. A las pruebas me remito. Los posts lo confirman. Las miles de voces hablan por mi. *Y ya, es todo. Ustedes no están para saberlo, mi pecho no es bodega por eso lo cuento. Además es domingo. Los domingos uno puede darse el lujo de perder un poco de tiempo leyendo mafufadas. Salebai me voy a cumplir mis deberes de ama de casa dendenantes. Chaíto. Salebai.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Persiguiendo dinosaurios

Hagamos una cosa. Un pequeño juego, es sencillo tal como yo, diosa menor en vías de extinción.
Escribiré un mini texto -raro en mi- pa´ que no se aburran y huyan antes de comenzar a leer.

Aquí vamos fieles y gráciles compañeros. No se tienten el corazón, no me ofendo ni me enojaré- lo prometo por San Cuilmas el petatero- nomás no me digan puta ni hipocondríaca porque eso si me enoja. Puta nunca he sido -ni en sueños- ni hipocondríaca. Caí en cuerpo enfermo y ya está. 

Textito;

 Me levanté muy temprano. Puse los pies en el suelo. Calcé los tenis viejos. Fui al baño.  Lavé mi cara, los dientes, las manos. Me miré al  espejo. Tengo el pelo revuelto color zanahoria. Sigo siendo yo. Regreso a la cama. 

Como ven nada del otro mundo pero falta algo tan de mi que cualquiera diría que no fue escrito por una musa cualquiera - no me echen la culpa de la desvalorización de las ídem. El mundo está en otra frecuencia más realista- digo, pasé a ser diosa menor pero aún respiro sin  siquiera un te amo que adorne su vida.

Si quieren éntrenle si no no. Una cosa si les digo el que gane será el ganador. Tampoco esperen sea algo importante capaz de quitarles la tranquilidad. 
Recuerden soy la MaLquEridA, con eso digo todo.
(Si no adivinan me voy a suicidar yo solita saltando al vacío desde lo alto de mi cama. Aí se lo haigan).

Gracias compañeros lindos. Los quiero como se quiere al que quiero. Un milagrito nomás.


Click!















miércoles, 29 de noviembre de 2017

El ocaso de los idiotas

El mágico mundo de las pesadillas siendo mi propia protagonista. El neurólogo lo dijo claro: No suspendas el tratamiento de ninguna manera. Las pastillas revolucionan mi mente. Viajes astrales no pedidos. No estoy interesada en conocer el pasado que de mi no se dice. Me revuelvo en la cama. Alguien despiérteme por favor. Agonía vivida en pocos minutos que dura la eternidad de un sueño oscuro, violento, frío.

Falta mucho para ver al neurólogo. No podré resistir. Los gritos de ultratumba aterran a mi familia.  Y dicen que uno puede vivir con esto. Agresión a mi paranoia. Es la primera vez que ¨veo¨ a alguien queriéndome hacer daño. Desecho la idea por miedo a incrustarla en el subconsciente. Es demasiado.
Despierta con tremendo dolor de cabeza. ¿Alguien me pegó en la nuca o por qué me duele tanto?
Las sombras paradas en el dintel de la puerta metidas en un cuerpo desconocido. El yo ingrato susurra a quién perteneció. No quiero saber más. Ya no busco respuestas en los huesos de los que fueron.  Los muertos no hablan. Este mundo paranoico nocturno no se lo deseo a nadie. Mis peores enemigos -¿tengo?- no deben sufrir tanto. Nadie me hizo tanto daño. O si. 

Por suerte mis noches no duran tanto. Las siestas tomadas en el día mitigan el cansancio. Me vuelvo huraña. El frío entró por mis huesos. ¿Nadie duerme aquí?
¡Alguien pare esta barbarie!
Provengo de tierras gloriosas de montes llenos de historias. Con un convento de monjes -¿O eran monjas?- al otro lado del riachuelo. Árboles llorones -todo es drama aquí- pájaros alegrando las brumas. Niños jugando con el lobo feroz. ¿Lobo estás ahí?
¡Siiiii y te voy a comer la panza!
Un cuarteto de violines musicaliza mi noche de terror. ¿Cuánto falta para amanecer el miércoles? 
La música clásica interpretada por tres grillos -perdón eran cuatro- violinistas da vida al terror de mis noches. Que alguien implore por mi a los dioses de los sueños. Mi ateísmo disfrazado no me lo permite.

Fuera de todo las pesadillas tienen su lado bueno. Cuando alguien me dice mesándome el cabello: Despierta todo estará bien, tuviste una pesadilla.

Ese puede ser la razón de mi  no soñar.
















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje